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El ayuno terapéutico
Con el término "ayuno terapéutico", el Dr. Otto Buchinger puso nombre a su concepto médico que se apoya en la tradición del ayuno religioso-espiritual, pero que incluye además la dimensión corporal y social. Fue capaz de desarrollar un programa multidisciplinario que resultó revolucionario para aquellos tiempos y que conjugó las diferentes dimensiones del ayuno en una terapia eficaz.
Sobre esta base, los médicos de las clínicas Buchinger desarrollaron un método terapéutico integral específico que combina los conocimientos más recientes de la medicina científica con modalidades terapéuticas acreditadas de la medicina naturista.
En su esencia, el método de la ayunoterapia se basa en un concepto integrativo, compuesto por tres elementos: nutrición, ejercicio físico y relajación.
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Nutrición
El ayuno terapéutico se diferencia del ayuno absoluto (la dieta cero calorías) por una ingesta diaria de infusiones, zumos de frutas, caldos de hortalizas y miel, adaptada de manera personalizada a las necesidades del ayunante. Según sea preciso, estos ingredientes pueden complementarse con proteínas en forma de productos lácteos y microsustancias nutritivas (minerales, vitaminas, oligoelementos). El suministro alimentario mínimo de 250 kcal aproximadamente estabiliza el balance energético y el equilibrio nutricional durante el ayuno.
La ayunoterapia modifica el metabolismo. Se movilizan las reservas del propio organismo. Digamos que nos alimentamos desde el interior. Durante este proceso, el ayunante no sufre hambre. Se ponen en funcionamiento los procesos eliminatorios a través del intestino, los riñones, la piel y los pulmones, activando así los potenciales autocurativos.
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En Buchinger, la ayunoterapia es un elemento esencial, pero no es la única modalidad terapéutica. Cuando no se prescribe el ayuno, se le sustituye por una dieta variada y personalizada basada en una alimentación ovolactovegetariana integral.
El ejercicio físico
El ejercicio físico durante el ayuno consigue, entre otras cosas, un aumento de la circulación sanguínea, tan importante para los mecanismos de nutrición y especialmente de excreción de los tejidos. Se estimula la combustión de grasas y, al mismo tiempo, se previene una pérdida de proteínas. Gracias al catabolismo de "material residual" (sustancias dañinas) que afectan el cuerpo, el ayunante se siente ligero y liberado.
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