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La oferta terapéutica de Buchinger se desenvuelve en un ambiente distendido y agradable en el que toda persona, siempre que lo desee, puede integrarse y compartir la experiencia del ayuno con los demás pacientes. La "atmósfera terapéutica" de Buchinger apoya al ayunante para que descubra el acceso a lo más profundo de su interior y, de este modo, perciba de nuevo el mundo que le rodea.
El aforismo de Otto Buchinger que dice que "cuando el cuerpo ayuna, el alma padece hambre" revela la disposición espontánea del ayunante hacia la introspección y el recogimiento. Su apertura espiritual durante el ayuno a una realidad metafísica, a si mismo y a su entorno tiene relación, para Buchinger, con una visión integral del ser humano. Desde tiempos remotos, esta capacidad para el encuentro ha sido inherente al ayuno; ayunar forma parte del rito en todas las grandes religiones.
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