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En la ciudad andaluza de Marbella, Maria Buchinger y su esposo Helmut Wilhelmi hallaron en 1973 el lugar ideal para crear una nueva clínica en el sur de Europa. Atribuyeron gran importancia a una arquitectura capaz de armonizar con el paisaje, creando a la vez un espacio de solaz como resultado de un ambiente exquisitamente personal. A ello ha contribuido el tranquilo emplazamiento en una zona residencial exclusiva. Los colores típicos del
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Mediterráneo y los materiales naturales son elementos estilísticos de la arquitectura andaluza, que han marcado el carácter de la casa. Añosos alcornoques, algarrobos y palmeras brindan una sombra reparadora en medio de un paisaje mimado por el sol. Innumerables variedades de hierbas y flores aromáticas, sin olvidar las buganvillas de vistoso colorido que florecen casi todo el año, convierten la estancia en una extraordinaria |
vivencia sensorial. La Concha, la cima más alta de la Sierra Blanca, se alza protectora a las espaldas de la clínica. Desde las terrazas, la vista vaga libremente hasta el horizonte, más allá del Mediterráneo con sus extensas playas, hasta alcanzar Gibraltar y la costa africana. Gracias a esta situación privilegiada, Marbella goza de un microclima particularmente suave.
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